La endometriosis es una enfermedad dependiente de las hormonas, caracterizada por la presencia de glándulas endometriales y estroma fuera de la cavidad endometrial y del miometrio uterino. Esto desencadena una reacción inflamatoria crónica asociada a numerosos síntomas molestos e incapacitantes: dolor pélvico, masas anexiales, dismenorrea severa, dolor durante las relaciones sexuales (dispareunia) o incluso infertilidad.
Entre los factores de riesgo para el desarrollo de este trastorno se incluye el antecedente familiar. En base a ello, se estima que la prevalencia oscila entre el 6-9% y el 15%, lo que equivale aproximadamente a 190 millones de mujeres en todo el mundo.
Varios estudios afirman que los factores dietéticos pueden estar relacionados con la endometriosis debido a su papel en la regulación del metabolismo de las hormonas esteroideas, el efecto sobre la contracción muscular, la regulación de la inflamación, el estrés oxidativo y el ciclo menstrual.
Por tanto, la nutrición, acompañada de un estilo de vida saludable, desempeña un papel importante en la reducción de la incidencia de la endometriosis, que causa grandes problemas y riesgos para la fertilidad y el embarazo.
Influencia de la dieta en la inflamación
Una buena y saludable alimentación tiene múltiples efectos en la vida de las personas a corto, medio y largo plazo. Los estudios confirman que las personas que se alimentan correctamente tienen muchas más probabilidades de vivir más tiempo que aquellas con una dieta desequilibrada y poco estructurada.
Cada nutriente aporta beneficios distintos. En el caso de la endometriosis, son los nutrientes con un alto efecto antiinflamatorio los que ayudan a controlar mejor esta enfermedad crónica.
Entre los micronutrientes con mejores efectos sobre el tejido endometrial, destacan los siguientes:
- Vitamina C: Esta vitamina contribuye a fortalecer la membrana que recubre el óvulo y actúa como antioxidante, neutralizando los radicales libres que pueden dañarlo. Se encuentra principalmente en los cítricos y las verduras.
- Vitamina E: Tiene una función similar a la vitamina C, ya que protege la estructura de la membrana del óvulo. Está presente en alimentos como las semillas, el aceite de oliva y los frutos secos, que además favorecen aspectos clave de la fertilidad como la movilidad, cantidad y calidad tanto de los óvulos como de los espermatozoides.
- Vitamina D: Procedente de ciertos alimentos y de la exposición al sol, esta vitamina también es importante. Los estudios confirman que la vitamina D reduce el dolor pélvico, además de aumentar significativamente la capacidad antioxidante total.
Dieta para mujeres con endometriosis
Durante décadas, diferentes estudios se han centrado en el comportamiento y la mejora o empeoramiento de la endometriosis en función de la dieta consumida por las personas afectadas por esta enfermedad.
Estos estudios confirmaron que un alto consumo de alimentos como verduras frescas y amarillas, frutas, carne roja, patatas, legumbres y productos lácteos, así como la eliminación de alimentos ultraprocesados y fritos, se asocian a un menor riesgo de endometriosis.

Conclusiones sobre una dieta antiinflamatoria
Una dieta rica en alimentos antiinflamatorios reduce el estrés oxidativo y, por tanto, mejora el tejido endometrial. Un cambio en la alimentación puede ser un punto de inflexión para la fertilidad, ya que si padeces endometriosis, tus probabilidades de lograr un embarazo pueden aumentar considerablemente.
Además de esta alimentación saludable, también debe tenerse en cuenta el estilo de vida de la persona. Evitar el consumo de tabaco y alcohol, así como incorporar ejercicio físico moderado de forma semanal, puede ser determinante, ya que aunque estos factores no curan la endometriosis, sí mejoran exponencialmente los síntomas asociados.
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