En el contexto de la Fecundación In Vitro (FIV), el entorno del laboratorio es decisivo para el éxito de los tratamientos. Factores como la temperatura, la humedad, la presión del aire o la presencia de partículas microscópicas pueden influir directamente en la viabilidad de los gametos y embriones. Mantener un entorno limpio y estable no es solo una recomendación: es un protocolo de calidad esencial.
Temperatura: estabilidad clave para gametos y embriones
La temperatura del laboratorio debe mantenerse constante dentro de un rango óptimo. Las variaciones bruscas pueden alterar los medios de cultivo y afectar negativamente al desarrollo embrionario. Aunque el aceite de cultivo actúa como barrera protectora, no puede compensar los cambios extremos. Además, las temperaturas elevadas pueden favorecer la proliferación de microorganismos, aumentando el riesgo de contaminación.
Humedad relativa: entre la deshidratación y los riesgos biológicos
Un entorno excesivamente seco (baja humedad) puede provocar la deshidratación de los medios de cultivo, especialmente cuando se trabaja sin aceite, alterando su osmolaridad. Por otro lado, un exceso de humedad favorece la proliferación de hongos y bacterias. Mantener un equilibrio en este parámetro es fundamental para evitar tanto daños estructurales en el medio como contaminaciones microbiológicas.
Presión positiva y flujo de aire limpio
El laboratorio debe mantener una presión diferencial positiva con respecto a las salas adyacentes. Esto garantiza que el flujo de aire vaya del interior hacia el exterior, evitando la entrada de aire potencialmente contaminado. Este flujo se complementa con un sistema de filtración HEPA que purifica el aire entrante y el recirculado dentro del laboratorio.
Elección de materiales y protocolos de limpieza en los laboratorios de FIV
Los materiales utilizados en la construcción y funcionamiento del laboratorio deben minimizar la emisión de compuestos orgánicos volátiles (COV), partículas y microorganismos. Desde los productos de limpieza hasta los uniformes del personal, todo está diseñado para reducir el riesgo de contaminación. El control de partículas, COV y microorganismos es constante para evaluar el entorno en tiempo real.
El aire que entra en el laboratorio pasa por filtros que eliminan las impurezas del exterior. Además, el aire interior se recircula y se filtra de nuevo, ya que los contaminantes procedentes de los equipos, los materiales e incluso del personal pueden generarse dentro del propio laboratorio.
La normativa exige un mínimo de cinco renovaciones de aire por hora para mantener un entorno limpio y estable.
Dispositivos inteligentes de control ambiental
Los avances tecnológicos han permitido desarrollar sistemas de monitorización en tiempo real que registran parámetros como la temperatura, la humedad, la presión positiva y la presencia de gases (CO₂, O₂, CO). Esta información permite detectar de inmediato cualquier alteración y aplicar medidas correctivas sin demora.
También se utilizan purificadores de aire especializados para reducir significativamente la presencia de bacterias, virus, hongos, alérgenos y olores, sin afectar al desarrollo embrionario. Su uso se ha demostrado como una herramienta eficaz y segura en el entorno de FIV.
Un laboratorio de reproducción asistida requiere no solo personal altamente cualificado, sino también un entorno controlado con los más altos estándares de calidad. La monitorización continua, la correcta gestión del aire y la elección adecuada de materiales son pilares fundamentales para garantizar un entorno libre de contaminantes y propicio para el éxito reproductivo.